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martes, 18 de agosto de 2015

Imprescindibles de terror

El primer libro de SK que leí fue la historia de Lisey. Hasta el momento había leído terror, pero no me había seducido. Obviamente no había leído lo que había que leer. Por aquellas fechas acababa de leer El secreto de Dona Tartt, y fui en busca de un libro similar, ya que estaba emocionadisima con aquel rollito de thriller/drama. De casualidad leí la sinopsis en la contraportada, y me lo llevé a casa.

Hasta aquel feliz encuentro había leído mucha novela histórica, thirller, y más de dos tercios de la dragon lace. Lo leí en apenas dos días. Me enamoré. Llevo desde entonces devorando literatura de terror casi en exclusiva. Así que en este articulo os dejo los que para mi son, sin lugar a dudas, los esenciales de la literatura de terror y suspense.

  1. Misery de Stephen King - 1987
Si no me equivoco Misery fue la segunda novela de leí de SK, y me gustó mucho más que La historia de Lisey. Aunque siempre me quedo en duda sobre cual me gusta más, esta o El resplandor. Ambas muy escalofriantes. Siempre acudiendo al recurso de los vivos como elementos de terror psicológico, por si no fuera poco encontrarte con cualquier ser, además debes temer a los que te rodean. 


  1. American Psycho de Bret Easton Ellis - 1991
De nuevo terror psicológico. Vi primero la película de Mary Harron, y no fue hasta años más tarde que el libro cayó en mis manos. Si la película ya me dejó con un sabor de boca horrible, el libro, mucho más gráfico, más completo y más aberrante me causó un trauma. 


  1. El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde – 1890
Este lo leí de niña, y creo que fue mi primer amor en cuanto a literatura gótica, y que sin saber muy bien porqué – supongo que buscando algo similar, tal y como me pasó con King – me llevó a leer a Wilkie Collins. 


  1. Frankenstein de Mary Shelley - 1818
Esta me parece esencial por que es una de las grandes historias contadas desde la visión de una mujer. A pesar de que tiene pasajes bastante truculentos, no deja de tener su doble moral, que apela más a la caridad humana y a la sin razón.


  1. El bebé de Rose Mary de Ira Levin – 1967
Una vez más había visto la película antes del libro, pero en esta ocasión me gustaba tanto la película que decidí buscar el libro. Aunque en mi opinión el fin de Roman Polanski es bastante fiel al libro, entre sus palabras encontré matices y significados ocultos que me hicieron de la historia algo mucho más aterrador. 


  1. Casas sin Puertas de Peter Straub - 1990
De nuevo sobre este autor no sabría bien que elegir, así que me decido por esta recopilación de relatos, que creo, plasman bastante bien su estilo. A pesar de que todas sus historias podrían pasar por corrientes, es su forma de escribir lo que las hace escalofriantes.


  1. Casa Tomada de Julio Cortázar – 1946
Este sí, es lo primero que leí de terror. Estaba en el colegio, teníamos unos libros de lectura para aprender de leer, yo no debía tener más de doce años, pero a alguien se le ocurrió meter este relato entre algunos fragmentos de Las aventuras de Vania el forzudo (Otfried Preußler -1965) y La oca de oro (Hermanos Grimm), pero recuerdo que me dejó huella para siempre. Ese libro de texto se perdió, y con el tiempo yo seguí pensando en el relato, aunque sin saber de quien era. Hace unos años, alguien en mi blog consiguió dejarme el nombre del autor. Lo volví a releer con veinticinco años y me causo el mismo temor. Ese miedo a algo indeterminado pero muy real. 


  1. La Maldición de Hill House de Shirley Jackson
Una historia de fantasmas y casas encantadas de lo más puro y clásico. Pero es el bagaje de los personajes a lo largo de toda la historia lo asusta. Actualmente están descatalogadas todas sus anteriores ediciones, pero se puede encontrar en la biblioteca de clásicos de Valdemar. Además yo recomendaría leer también “la lotería”, relato que sirvió como guía a Stephen King.


  1. Juego de niños de Juan José Plans – 1976
Si hay un autor de terror y fantasía oscura por excelencia es Juan José Plans. Cualquiera de sus obras, hiladas con total maestría, son cada una mejor que la anterior. Pero entre todas ellas mi favorita es la de Juego de niños, que dio pie a la película de ¿Quien puede matar a un niño? Realizada por Narciso Ibañez Serrador en 1976.


  1. El Rey de Amarillo de Robert W. Chambers – 1985
Una colección de relatos de aquella corriente Pulp americana. Fue bastante popular en su época, dado al innovador aspecto sobrenatural que tienen sus obras, y esa fama a perdurado hasta hoy. Me parece que hace poco ha salido como referencia en alguna serie de televisión, y la gente se está volviendo loca con él. Pero pasando de modismos, este libro no debería faltar en ninguna biblioteca de terror que se precie.



Bonus: Lovecraft y Poe.

Obviamente estos dos tampoco podían faltar. Y tampoco me voy a poner a contar sus maravillas. Pero si diré de sus obras cuales fueron las que más me gustaron.

La narración de Arthur Grodon Pym de Edgar Allan Poe – 1838
El horror de Dunwich de H. P. Lovecraft - 1928 



**Este artículo fue escrito para la revista de la editorial Dissident tales, pero finalmente no verá la luz, así que lo dejo por aquí. ¡¡Diez meses sin actualizar el blog!! No sé por qué pensaba que era mucho menos, tenía en mi mente un montón de entradas programadas que se quedaron ahí. La verdad es que he estado liada con historias y películas, pero prometo volver a actualizar más amenudo. Aunque sea por darle el gusto a mi único lector. ;) 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Reto 30 días, 30 Camisetas #Día 1

Rebuscando en pinterest, encontré un blog de una chica inglesa (creo) que presentaba este reto: transformar 30 camisetas durante 30 días. Os dejo el enlace por AQUÍ. La verdad es que la idea me encantó. Estaba dudando entre si cogerlo o no, y en un grupo de moda de Facebook, lo comenté y me retaron a hacerlo. Yo que soy una loca y siempre me tiro al monte, y aunque antes no había estado segura, acepté sin pensar.
Total que aquí me veo, en el día uno y con mi camiseta hecha. Si quieres ver el tutorial completo, pincha AQUÍ.

He reciclado una camiseta de T. ni que decir tiene que, cuando se la regalaron y vio el color faltó que se le pusieran los ojos en blanco, así que estaba incluso por estrenar. La verdad es que estoy satisfecha con el resultado, y ahora que esto de la costura, el DIY y el low cost está tan de moda, me siento mucho más acompañada en tontunas como estas.

Para muestra un botón:




martes, 10 de junio de 2014

Debbie Harry, icono de la nueva moda punk.

Hace unos meses, a través de un amigo, me solicitaron un artículo para rellenar una revista rocanrolera. 
El caso es que por H o por B el material no gustó. Como llevo mal el tema del rechazo, y no se hacer auto crítica, he decidido colgarlo por aquí. Además, me pegué mi currazo con el tema de la documentación, buscando imágenes libres, montando y tal, creo que merece ser publicado, aunque aquí solo lo vayan a leer tres (siendo entusiasta). 

Disfrutadlo :)  
_________  ____________ ___________

Si algo viene presentando batalla desde los lejanos años setenta es la moda de la New Wave americana. No hay que explicar a nadie que la moda es algo que se recicla año tras años, época tras época, bebiendo de las antiguas tendencias y transformándolas en algo nuevo, al menos estéticamente hablando. ¿Has salido a la calle últimamente? Si lo has hecho habrás notado que hasta Laura, (sí; Laura, la de “Amo a Laura...”) se ha pasado al lado Punk. Si en los 70 molaba llevar esa camiseta básica tan ancha con el cartoon de turno, hoy en día no tienes más que recortarle unos veinte centímetros y estarás de lo más In. ¿Cuales son los tips de la tendencia punk del siglo XXI? Sencillo: Chaquetas de cuero, prendas vaqueras, tacones muy altos y cualquier prenda de ropa que diga que ha pasado por más de un millar de lavados por que lo retro es algo que en el mundo de lo más fashion nunca queda atrás. Nos invaden las tachuelas, el cuero, las botas y las calaveras. Hablar de la moda de hoy en día, la moda de la calle, es volver a hablar de la moda de los lejanos setenta. Aquel rollito punk guarrete que aún no ha muerto ¡¡Y larga vida...!!. En cualquier Primark o H&M puedes comprarte ropa con esta tendencia hasta convertirte en un calco de los iconos femeninos del Rock, sobre todo los del pasado siglo. Hablar de la actual estética punk es hablar de diseñadores como Thierry Mugler, uno de los chicos malos de la moda y diseñador de parte del agresivo y controvertido vestuario de Lady Gaga y Beyonce, o Vivienne Westwood, la principal promotora de la nueva estética punk y el látex tanto con sus diseños como con su tienda SEX en Londres. Y por supuesto hay que mencionar a la incombustible Debbie Harry: la gran culpable de la vigencia de este movimiento. No podemos obviarla ya que al hablar de moda es imprescindible hablar de música también; lo uno es el fiel registro de lo otro. Si una cantante sale en una gala con un vestido confeccionado con carne, todas corremos inconscientemente a comprar filetes y vestimos el rojo sangre.
Para una buena fan del grupo “Blondie”, no es necesario explicar que su cantante se ha convertido desde el primer momento que se subió a un escenario y hasta hoy en icono de la moda, que fue musa para artistas como Andy Warhol que creo una obra con su retrato al igual que hizo con Marilyn Monroe, o diseñadores como Stella Mac Cartney o Jean Paul Gaultier que han llegado a copiar su estilo en ocasiones hasta el más mínimo detalle. Ademas sabría también que cuenta con admiradoras de la talla de Madonna o Kate Moss, e imitadoras (en el buen sentido, claro.) como Gwen Stefani o Shirley Manson, que no han dudado en seguir sus pasos hacia los altares de la moda y declarar su devoción hacia ella en cualquier evento y entrevista.

De Izq. a Drch. Debbie Harry posando junto a Andy Warhol y David Bowie.

De Izq. a Drch. Madonna, Kate Moss, Shirley Manson y Gwen Stefani.

¿Pero, te preguntarás, cuales son las claves de su genialidad? ¿Que ocurre para que una mujer pase de camarera o conejito play boy a que se le dedique un número completo de la revista Vogue UK (Allá por 2007)? Pues en realidad es un coctail muy sencillo: una mezcla de rebeldía y genética divina. A día de hoy a sus 68 años, sigue estando estupenda. Además de crear un personaje muy femenino, y según algunos dicen basado en Marilyn Monroe, mezcló looks y formas hasta hacer estallar la bomba.

Debbie Harry en la actualidad.

Vogue dedicado a Debbie Harry.

Si quieres seguir sus pasos, hagamos un barrido rápido por algunos de sus hits al vestir:
  • Tacones y botas de altas de vértigo, normalmente negras y de cuero, siempre muy femeninas y tacones finos.
  • Faldas y shorts bien cortos, con la condición siempre de parecer de segunda mano y combinados con las botas y tacones le proporcionaban unas piernas muy largas, a lo que sumamos la perspectiva que obtenía al estar encima de un escenario sus extremidades se convertían en eternas.
  • Camisetas básicas muy usadas y prendas vaqueras, estas en concreto siempre en estilo “oversize” en contrapunto con los vestidos sexys y ajustados.
  • Vestidos asimétricos y muy ajustados. Bestial y el más memorable aquel de velos de color gris que lució en el videoclip de la canción “Heart of glass” diseñado por Stephen Sprouse.
  • Lentejuelas, brillos, tachuelas y demás estridencias, combinados con un estilo impecable, sobre todo durante su época de bailarina.
  • Colores fuertes llegando incluso a la fluorescencia, sin importar si la combinación de colores era agradable o no, lo importante era la estridencia del tono que la convertían en centro de todas las miradas.
  • Además de estas cosas tan y tan sencillas, una de sus efectos que más me llama la atención, y una de las primeras prohibiciones cuando estudias estética también, es la increíble mezcla de colores, estampados y estilos. Combinando las rayas con los puntos Debbie pasó de ser la reina de la New Wave a bailar de disco en el estudio 54.
Debbie Harry en el Studio 54.


Además podríamos decir que es la más salvaje de las rubias oxigenadas, con ese corte de pelo intemporal y arrebatador, y el maquillaje glam que llegó a copiar hasta Bowie.


Y ya llegamos al final de este análisis de la diva del pop-rock, no sin recomendar que la próxima vez que compres una camiseta con calaveras y strass cantes aquello de: “Call me...”



D de Debbie, P de punk, M de moda.
Esther Espí.


Enero 2014.

martes, 22 de abril de 2014

Pudín de maracuyá, naranja y vainilla

Pues bien, he decidido crear la nueva etiqueta "cocina", ya que parece ser que voy a ir probando algunas recetas. Por el momento, solo repostería, pero más adelante ya se verá. ¿Quién diría eso de mi?

La idea de preparar este pudín, vino del desastre que ocasioné con unas magdalenas. El caso es que preparé unas magdalenas de vainilla. Compré azúcar vainillado y todo, no fuera a ser que saliesen malas. Pero a la hora de hacer el mix de los ingredientes olvidé echar aceite a la mezcla. Resultado: Además de que no estaban muy buenas de sabor, al día siguiente estaban más duras que una piedra. Intentamos comerlas, pero al final preferimos no hacerlo por nuestra salud dental. No fuese que al morder una de aquellas magdalenas se nos cayese un diente.


Bien el tema es que me da noseque el tirar comida, así que empecé a buscar en google "Reciclar magdalenas", así tal cual. Y como creo que ya va ir siendo propio en mí, hice un refrito de recetas y el resultado fue el siguiente.


Esta mal que yo lo diga, pero estaba espectacular, un sabor riquísimo, y una textura suave y esponjosa genial. En fin, os dejo por aquí la receta:

Ingredientes:
  • Apróx. 15 magdalenas. (También leí en algunos blogs que se podía hacer con pan del día anterior, pero ya no se si quedará algo soso).
  • 1 litro de zumo de maracuyá. Supongo que se puede sustituir por el sabor que se desee, yo elegí este por que me pegaba con la vainilla. 
  • Una cáscara de naranja. (Con algo de pulpa, en este caso yo compre una naranja caramelizada).
  • 4 huevos. 
  • 4 cucharadas de azúcar.
  • 4 cucharadas de agua.
  • Medio limón. 
Preparación: 
  1. Lo primero es dejar las magdalenas a remojo con el zumo. Las puse todas en un cuenco, a trocitos, y vertí el zumo. Lo dejé al menos media hora, hasta que desapareció todo el jugo. 
  2. Hacer el caramelo. Yo pensé que iba a ser muy difícil, pero no. En una sartén antiaderente, puse primero el azúcar y el agua. 4 cuatro cucharadas de cada. Cuando empezó a hervir eché el limón, si que es verdad que medio quizás es mucho, así que se puede echar el que a uno le apetezca. Una vez había burbujitas apagué el fuego y fui dando vueltas hasta que la mezcla se volvió marrón, y olía a caramelo. 
  3. Antes de que se enfrie hay que echarlo al molde, y esparcirlo un poco por la base. 
  4. Con un tenedor chafé un poco las magdalenas, en otro cuenco batí los huevos, les puse un poco de azúcar vainillado, e hice mucha espumita para que luego quedase el pudín más jugoso. 
  5. Después ya mezclé los huevos, con las magdalenas y el zumo, y con la cáscara de naranja. 
  6. Y todo junto al horno. Lo puse 170º unos 40 minutos, pero le puse debajo una placa de horno con dos deditos de agua y un trapo en el fondo. 
  7. ¡Y se acabó! Tengo que decir que no pude evitar probarlo caliente, pero que frío estaba aún mejor.
Disfrutadlo! :)

martes, 15 de abril de 2014

Vestidos de cine

Con el post de ayer, me entraron ganas de investigar un poco sobre el vestuario de cine. Estuve un rato mirando webs y blogs serios de moda, y... Pfffffffff.

Parece ser que las blogueras/redactoras no tienen mucho cine visto, y sus seguidoras somos (me incluyo) un poco borregas, y no les discutimos nada de nada. Allá por los felices 2000, alguien debió escribir un post, o un articulo, con los diez mejores vestidos del cine, y desde entonces esa lista ha ido redundando por el mundo de la moda. No digo que los vestidos que ellas nombran no sean absolutamente geniales, estoy de acuerdo en la mayoría de los casos, como en el vestuario de La ventana indiscreta, en Gilda, Desayuno con diamantes, etc. Pero luego, y supongo que lo hacen para justificar look más actuales, (y para mi injustificables) meten en la lista a Diane Keaton en Annie Hall, o al vestuario de lo que el viento se llevó. ¿En serio?

Pues yo me niego. He pasado el día de hoy elaborando una lista , con fotos y todo, de los que para MI son los mejores vestidos del cine. La verdad es que en algunos casos ha sido casi imposible sacar fotos y he sacado las imágenes de la misma película, con lo que algunas se ven "algo" mal. Pero la síntesis está ahí. Obviamente, para muchas serán un NO rotundo, pero como he dicho antes, esta lista es a mi gusto. Por cierto, viendo el resultado, podría decir que soy un poco urraca.

He pensado ponerlos en el siguiente orden: de los que MENOS me gustan, a los que MÁS.
En fin, vamos allá:

1. Kate Capshaw en Indiana Jones y El templo maldito (1984).

Desde pequeña me tenía fascinada, ella no es nada glamurosa y lo lleva fatal, pero aún así me encanta.


2. Bette Davis en Eva al desnudo (1950).

El vestido era en realidad rojo, más bien tirando a granate. Un dato curioso es que la misma Marge Simpson lo ha llevado en azulón y verde. 


3. Kelly Lebrock en La mujer de rojo (1984).

La película no es muy allá, pero el vestido... Siempre que pienso en un vestido rojo, pienso en ese vestido. 


4. Thandie Newton en las Crónicas de Riddick (2004).

Es obvio que para llevar uno de estos dos vestidos tienes que tener un cuerpo como el de ella. Pero el vestido beige, es sin duda uno de mis favoritos. Puede que el tema del corsé me haya influido un poco, además de que me encanta el tema "piel" (No la llevo, pero me encanta). 


5. Sharon Stone en Casino (1995).

Puedes odiar el personaje en la película, pero no su ropa. Me gustan sobre todo los vestidos largos, (y brillantes...) pero todo el vestuario de la película para Sharon Stone es increíble. 


6. Marilyn Monroe en Los caballeros las prefieren rubias (1953).

La diva indiscutible. Marilyn me encanta con cualquier cosa. Casi siempre la sacan en las listas con el vestido blanco al vuelo, pero yo desde luego la prefiero con cualquiera de los vestidos que salen a continuación. El palabra de honor rosa, es todo un clásico, tuve uno igual en rojo, y por que no encontré en rosa. El vestido rojo de manga larga, no se cuantos millones de veces lo he visto, reconvertido y modernizado, en todas las temporadas.  


7. Diane Lane en Cotton club (1985).

Me encantan los tocados y los sobreros, pero también todos los vestidos que aparecen. 


8. Monica Bellucci en The Matrix Reloaded (2003).

Se que el látex no suele gustar mucho, y que siempre tiene connotaciones sexuales, (en la película también), pero es que cuando vi este vestido por primera vez el corazón se me paró. Estuve buscándolo bastante tiempo, y es imposible de comprar, cosa que quizás haga que lo quiera aún más. Aún con todo eso, este vestido es fabuloso. Por no decir, que ha creado tendencia desde entonces, si no me crees: imaginalo en cualquier otro tejido y color. 


9. Kate Beckinsale y Gwen Stefani en El aviador (2004).

No es de extrañar que los vestidos que aparecen en esta película sean fabulosos, ya que según tengo entendido, son copias de vestidos originales de la época en la que se ambienta. Me encantan todos, pero todos todos, lo que salen, pero los que más me gustan son los que lleva Kate Beckinsale y el blanco de Gwen Stefani. 


10. Audrey Hepburn en Sabrina (1954).

Sé que muchos la odian, la usan tanto y tanto, sobre todo con el vestido negro de Desayuno con diamantes (1961), que la tenemos un poco machacada, he visto por ahí que algunas la sacaban también con el vestido a rayas de My fair lady (1956), pero para mi, este es el mejor de los vestidos que ha llevado. 


11. Kim Basinger en L.A. Confidencial. 

No entiendo con lo precioso que es el vestido blanco, y lo que cuesta encontrar una foto decente de él. Para mi es un indispensable. La parte de atrás la e tenido que coger de la película directamente, no se ve muy bien, pero nos hacemos una idea. El resto del vestuario, es genial también, cosa que no me sorprende ya que han copiado los estilimos de Vivian Leigh. Sale un vestido negro con escote de corazón, que me ha sido imposible de fotografiar, pero si he encontrado el original (centro, abajo). 


12. Zhang Ziyi en 2046 (2004).

Yo soy una apasionada de lo oriental, así que es normal que estos vestidos estén en los más alto del ranking. Me gustaron sobre todo por que combinaban elementos vintage con orientales. Me pareció una mezcla muy equilibrada, y super elegante. He de decir que mi preferido es el de color champagne con el cuello de pedrería (como no, brillos y más brillos...) pero todos, absolutamente todos son preciosos. También recuerdo a la protagonista de la película Memorias de una geisha (2005), aquellos kimonos...


13. Marylin Monroe en Con faldas y a lo loco (1959).

Tenía que ponerla otra vez. Pero es que el vestuario de esta película lo amo todo. Los dos vestidos de escotes INCREÍBLES de Marilyn son dos clásicos, y es que hasta los vestidos que llevan Tony Curtis y Jack Lemmon me parecen preciosos. 


En esta película quiero hacer mención especial al conjunto negro con el que Marilyn sale al principio de la película. Tengo que decir que después de mucho buscar el año pasado conseguí comprar una falda de flecos como esa, ya tengo el ukelele también, en cuanto consiga una blusa como esa... 


14. Mia Farrow y Lois Chiles en Muerte en el Nilo (1978).

No entiendo, y lo digo con la mano en el corazón, como una película que ganó tantísimos premios de vestuario, puede pasar tan inadvertida. Todos, pero todos, los estilismos que aparecen son dignos de mención, incluso los de Bette Davis y Angela Lansbury. Aquí tengo varios preferidos. Vamos por partes. 
Primero Mia Farrow, que no solo en esta película, si no en casi todas las que aparece, lleva unos vestidos preciosos. 


Lois Chiles, ex-chica Bond, va durante todo la película espectacular. Incluso los vestidos de diario me gustan. 


 Y por último, el rey de reyes, es el vestido plateado. El día que tenga que ir guapa de verdad, me haré este vestido. (Siento que se vea tan mal, pero es que he sido incapaz de encontrar fotografías de él... Pero como compensación dejo el trailer de la película.) 


lunes, 14 de abril de 2014

Proyectos, proyectos, poyectos...

Soy una persona que suele abarcar mucho, y ahora que tengo tiempo libre más aún.
Entre mis nuevos proyectos están, un par de historias (o tres, que jamás serán publicadas...), tres suéteres, la reanimación de Usagi San, la reanimación de Reflexiones Ilustradas, estoy esperando las nuevas fotos de Cuc de Pi, con lo que reabriré la tienda de Etsy, necesito hacerme dos vestidos para dos bodas, una en mayo y otra en octubre. Además tengo pendientes las clases de bolillos, un conejo amigurumi por terminar, estoy aprendiendo Alemán, proyectos de costura pendientes, y he conseguido reactivar la Cardigan Magazine. 

 Y aún siento que estoy dejando de lado algo. Como ponerme al día con el ganchillo, sacar unas plantillas de bordado, mejorar la plantilla para la Cuna de eros, o acabar de montar mi maqueta del castillo ambulante. ¡Ah! También estoy intentando incrementar mi habilidad en repostería, pero eso ya sé que es algo imposible. También tengo una lista de lectura que me durará hasta el año que viene, y siempre, pero siempre, va creciendo.

Hace poco, T. me acusaba (me resaltaba) de ser una persona que empezaba la cosas y nunca las acababa. Y creo que tiene razón. Estoy bien orgullosa de haber terminado mi carrera, no por que sea una de mucho prestigio que me dará mil y un trabajos, si no por que creo que es la primera vez que empiezo algo y lo termino. Estudiar bellas artes es algo más inútil que una bicicleta sin ruedas, pero es tan gratificante...

En fin, hoy vengo a contar aquí uno de mis proyectos de costura, a ver si así me da vergüenza el no terminarlo. En este caso, el no empezarlo.
Me pasa muy a menudo que veo ropa en la tele, o en el cine, en alguna revista, y me enamoro. Luego pienso que soy capaz de hacerla yo misma, y me suelo poner manos a la obra. En este caso me pasó con el vestuario de Adler, en Sherlock Holmes (2009). Tiene tres estilismos que me encantan, uno es el vestido victoriano con chaquetilla de color fresa, el otro el el abrigo azulón de jaquard, el de las mangas de murciélago, y el otro es la chaquetilla tipo americana de picos en color morado. Esa última la amo. De hecho la amo tanto que me compre la tela para hacerla para mi. Pero hace unos dos años que la tengo en el cajón. Así soy yo, siempre pienso que las cosas son muy fáciles, luego no estoy satisfecha con como va quedando, y finalmente acabo rindiéndome. Si vendiese todos los retales de tela que tengo, podría comprarme un coche nuevo. Hoy me he puesto con el patronaje, que parece muy sencillo, pero tiene su aquel. No se si esta vez terminaré, pero mientras dibujaba lineas me ha venido a la mente una idea. (Otra más...) Y además puede que la use para movitarme a terminar esta chaqueta victoriana. Ya iré contando mejor. De momento, os dejo las fotos de los tres estilismos de Adler que he comentado antes.

Disfrutadlos. :)



domingo, 23 de marzo de 2014

Flores de asfalto, El despertar. Libro I por Hendelie

Bueno, antes de empezar quiero decir que no soy reseñista, ni quiero serlo. Pero este es mi blog y si quiero hacer una reseña con furcias y casinos, pues la hago. Será la primera y creo que la última también.



Soy una persona idealista, algo cabezona, y me gusta generalizar. Habitualmente ésta suele ser una combinación desastrosa, pero en este caso me ha llevado a parajes fantásticos.
Generalizo diciendo que no me gusta la literatura romántica. La romántica me empalaga y me pone de los nervios: tanta declaración de amor me desespera y me parecen todas falsas, y la erótica me aburre hasta el extremo, esas escenas de sexo interminables y pastosas. Uno de mis ideales es que todos al empezar en un nuevo proyecto merecen ayuda, todo lo que esté en nuestras manos. Así que cuando mi amiga la ilustradora Neith me contó que estaba en un proyecto con una escritora y que hacían novela homoérotica pensé: "Uff, me toca leer un rollazo de novelones..." Además me venían a la mente una y otra vez esas portadas de Danielle Steel de aquellos maravillosos años en los que aparecían hombres con el torso desnudo, el pelo al viento, una rubia bajo el brazo y el timón del barco en la otra mano... (Gracias a los dioses han cambiado...)
Cuando vi la portada de Fuego y acero, además de otras ilustraciones para este libro, me tranquilicé bastante. Los dibujos tenían el estilo firme y refinado de Neith, eso ya era un punto a favor. Leí la sinopsis y me sorpendí, y al final, me metí en el libro y literalmente flipé. Salvando las distancias, podría decir que es una historia de amor épica al estilo de mi amado y adorado Elfo oscuro, de R.A. Salvatore. Novelas de fantasía épica que me tenían enganchadisima cuando era quinceañera. Empecé a leer y odié a los personajes, discutí con la trama como hacen algunas personas con las noticias de la tele, imaginé finales e historias paralelas y por último me enganché al libro. Cuando lo cerré fue como decir adiós a un viejo amigo.

Pero en fin, ésta no es la critica de ese libro, ésta es la critica de Flores de asfalto, El despertar. Y he de advertir a que a partir de aquí habrá spoilers. Los pondré en cursiva y en morado para que se vean bien. 

Para empezar tengo que decir que los personajes me recordaban peligrosamente a los de Fuego y acero, durante la presentación de los personajes puede parecer así, pero más adelante Caín empieza a superarse a sí mismo a voluntad, y destapa una personalidad bastante profunda. Por el contrario el Profe sigue una progresión que a mi me recordó bastante a Ioren, solo que a éste no le odié, de hecho me da bastante pena: de la buena y de la mala. Una de las grandes habilidades que tiene Hendelie es el crear personajes con mucho cuerpo que a lo largo de la novela se convierten en puntos de apoyo vitales para la historia.
Otra de sus magias a la hora de escribir, es que tiene un estilo limpio e impecable, de eso que suena a "ésta ha escrito mil libros" y la capacidad de meternos en la historia no como un mero espectador, si no como parte misma de la acción. He sido capaz de imaginarme caminando por la ciudad, miraba el mapa cada dos por tres para ubicarme por que me sentía dentro del libro, los personajes entraban en los clubes y me recordaba a mi misma en algunos de esos sitios, cuando salían los Satures yo misma arrugaba la nariz por que me llegaba el olor. Y eso del olor solo me pasó con El perfume. Estas dos cosas son fundamentales para mi en una novela. Si el autor no es capaz de hacer una de las dos me aburre (es como leer el periódico) y siempre acabo dejando el libro. Otra de las cosas de Hendelie que me gusta mucho, y esto ya es una apreciación bastante personal, es la forma que tiene de describir la ropa de los personajes, lo hace de una forma muy aséptica y ajena. Si uno es un Cyber Punk, no te dice "Era un Ciber punk" y ya está, describe todo con detalle y con palabras que hasta mi abuela podría entender.

Ahora vamos con la historia. He de decir que por algunos comentarios en facebook y en otros blogs (blogs de reseñas de verdad, serios y tal...) yo esperaba otra cosa de la historia. Esperaba una historia mucho más fantasiosa, durante las primeras cuatrocientas páginas la cosa va de los personajes principales y sus bagajes emocionales, va dando pequeñas pinceladas que dejan entrever que algo muy gordo va a pasar, pero nada más. Obviamente yo hubiese sido feliz si desde la página diez hubiesen salido las pesadillas, la organización y toda la troupe, pero tengo que reconocer que es un desarrollo de los acontecimientos muy lógico y pausado, que sin algunas cosas de las que ocurren, como la muerte de Lieren, la vida anterior de Caín y sus recaídas etc. El desenlace no hubiera podido ser igual, a pesar de que por la disparidad de los escenarios se podrían desarrollar dos historias muy diferentes. También creo que el libro no tiene una conclusión final acorde con el devenir de la historia. Acaba de forma muy ligth, aún con las pelotas de goma y la torre, para mi gusto debería haber tenido algún final un poco más chocante, pero como el libro es parte de una trilogía lo voy dejar pasar. A partir de las últimas doscientas páginas se empieza a construir un mundo trepidante, una historia con mucha miga, que deja entrever que aún queda mucho por desarrollar. Una vez más cuando los personajes pasan al mundo real, el que esta hecho polvo, son cruciales sus reacciones para poder ahondar en lo que debe ser descubrir de repente que vives en matrix. Yo creo que habría sido un Samuel. Como he dicho antes, me falta acción, me faltan más peleas y más vísceras y más sustos de monstruos. Aun así diré que como presentación de la historia real de la trilogía está fetén.

Estoy esperando con ansia ya la segunda parte, en la que espero que haya muchos monstruos y mucha acción.

Podéis encontrar el libro en amazon, o en el blog del Estudio Third Kind. Y por último os dejo uno de los booktrailes.  

martes, 18 de marzo de 2014

Tarta de fresa

Bueno, los que me conocen saben que no soy muy cocinera, en realidad no sé ni freír un huevo. Pero de vez en cuando (MUY, de vez en cuando) me ilumino y me decido a hacer algo. Hoy me ha dado por hacer una tarta de fresas. He estado viendo recetas por la Internet y al final como es propio en mi, he hecho un pequeño refrito. Más que una tarta me ha quedado como un brownie de fresa. Ahí va la receta:

Ingredientes:
  • 1kg (aprox) de fresas. 
  • 500 ml de leche. En este caso yo he utilizado un preparado de soja que imitaba la nata para cocinar. 
  • 1/2 kg de harina. 
  • Azúcar.
  • 4 huevos.
  1. He cogido las fresas más maduritas y las he machacado con un tenedor en un cuenco. He reservado unas veinte para adornar después. 
  2. He añadido la harina, la nata (o la leche, según que uses), los huevos y el azúcar. He removido bien hasta que ha quedado una masa homogenea. El azúcar lo he ido echando sobre la marcha, probaba un poquito y si me apetecía más dulce pues echaba más. Lo que en las páginas de cocina bien llaman "al gusto". 
  3. Como no suelo cocinar no tengo moldes, así que me he fabricado uno "to" cutre con papel de plata. Como se ha de quedar una mezcla bastante densa aguanta bien y no destruye el molde cutre. Tampoco he engrasado el molde, el papel de plata se "pela" bastante bien. 
  4. En las páginas que he visto cortaban las fresas y las ponían en espiral muy bonitas, yo pensaba hacerlo, pero luego me ha dado pereza y las he puesto así tal cual, que tampoco están feas. Así que ¡Ponlas como te salga! 
  5. Por último he horneado a una temperatura de entre 150 grados y 180 grados, unos 50 minutos. He ido metiendo un cuchillo sin sierra y cuando el filo ha salido limpio he sabido que estaba lista. (El pastel y yo: los dos.)
  6. Lo he dejado enfriar sobre la encimera. 
Y este ha sido el resultado final: 


lunes, 20 de enero de 2014

El Aguila.

A finales de la semana pasada Pablo Durá, un buen amigo, nos presentó su nuevo proyecto, un cómic llamado "El All-new Aguila". La verdad es que yo ya lo había visto anteriormente en una edición de prueba en papel, y he de decir que es una auténtica maravilla. Pablo junto a otros dos socios, ha conseguido el sueño de muchos cuando publican algo. En apenas un fin de semana nos ha contado que el blog de su super héroe ha tenido más de 2.000 visitas, además de invitaciones a convenciones, reseñas increíblemente buenas y algún que otro jugoso contrato aún por contar.
Realmente habiendo visto su trabajo no es de extrañar. Desde aquí os dejo el enlace a "El All-New Aguila" para que le echéis un ojo, y también su portada.
Disfrutadlo :)