miércoles, 23 de octubre de 2013

Vivir bajo cero.

Actualmente mis ahorros ascienden a 12 euros con algunos céntimos. Tengo trabajo, uno muy raro e inventado, pero no tengo ahorros. Trabajo para ganar dinero y gastarlo pagando después. Mis gastos fijos son: alquiler, teléfono y seguro social. No tengo más gastos, pero es que tampoco tendría con que pagarlos. Dirán los más ilusos que llorar por dinero es de sucios capitalistas, dirán que es indigno también. Pero viviendo en una sociedad basada en el intercambio de bienes y servicios por capital, yo diré que llorar por dinero es algo bastante lícito, además de algo muy triste. Si viviésemos en una sociedad en la que intercambiásemos talento quizás yo sería una de las personas más ricas, pero no es así. Tengo mil y un talentos absolutamente inútiles e inservibles. Lo que hoy por hoy es una desesperación. Un día tras otro ves caer ese esfuerzo en saco roto, y te das cuenta de que no tienes nada, y que probablemente no tendrás nada en un futuro. No tendrás una paga por jubilación, y sí la tienes será tan insignificante que no tendrás para pagar tampoco. Como no has tenido ahorros en tu vida tampoco tendrás nada a tu nombre, nada que vender ni intercambiar. Alguien me dijo que el legado de mi generación serán nuestros hijos, hijos que no tendré hasta que no los pueda alimentar con aire. Así pues, puede que no quede nada por lo que lamentarse. Tan sólo una vida bajo cero.

1 comentario:

andré de ártabro dijo...

Tal vez eres demasiado realista y "demasiado siempre es mucho", las perspectivas , realmente no son buenas , aún así yo levanto la mirada e intento aunque solo sea en mi mente encontrar un futuro mejor, aunque solo sean imaginaciones mías me ayudan a no ser desgraciado y tener esperanzas, me gustaría contagiarte pues tal vez de ilusión también se vive o ayuda a vivir.
Con todo cariño.
André